DESAFÍO ISLAS CÍES (25 de Agosto). UN HITO EN EL LARGO CAMINO HACIA EL ESTRECHO.

Cuando iniciamos los entrenamientos allá por Octubre, de la mano de Aitzol; entrenador del Club Natación Menditxo, y artífice de que a día de hoy estemos en plena forma para afrontar el reto de cruzar a nado el estrecho de Gibraltar los primeros días de Noviembre; el DESAFÍO ISLAS CÍES era una de las travesías importantes de la planificación, y serviría de test para saber si el esfuerzo realizado hasta entonces había sido efectivo.

Después se colaron retos quizá más exigentes que este, como la etapa Orio Donosti de Marea Urdina, o el Desafío Mar de Santillana.

Pero Islas Cíes seguía siendo, por las fechas y la distancia, uno de los test  importantes de nuestra planificación.

Llegábamos en diversas condiciones al desafío (25 de Agosto). A primeros de Agosto, Luis decidía, por motivos personales, retirarse del reto del cruce del estrecho. Las últimas semanas había entrenado poco, pero se animaba a realizar la prueba.

Roberto, tras el accidente del día 19 de Julio, había retomado los entrenamientos, pero aún con importantes molestias al nadar.

Mikel y Ramón, estaban muy fuertes, constantes en los entrenamientos y con varios retos intermedios conseguidos con sobresaliente.

Tras el I Desafío Mar se Santillana, el 4 de Agosto, Mikel partía con la familia hacia Galicia, recorriendo la costa cántabra, astur y gallega, nadando en diferentes enclaves y con muy diversas condiciones de mar (olas, corrientes, frío), aclimatándose a las condiciones de la bahía de Vigo.

Ramón y Roberto mantenían los entrenamientos en piscina y en el embalse de Ullibarri-Gamboa, con alguna tirada larga (12 km de Garaio a Zuatza y vuelta) rodeados de muchos amigos.

El día 23, ya en Vigo, Roberto y Ramón se metían al agua a nadar 2.700 en la Praia do Vao (lugar de llegada del desafío) para probar la temperatura del agua y reconocer la zona. Bonito enclave con la cercana isla de Toralla unida con un puente a la costa y al fondo las Islas Cíes. La sensación térmica del agua no es tan fría como pensábamos, lo que nos da confianza.

El 24 nos juntamos todos en Vigo y nadamos unos 3000 metros en la Praia de Samil. Un poco de activación para lo que nos espera al día siguiente.

Las previsiones durante la semana no eran muy halagüeñas. Se esperaba viento y olas que podían poner en peligro la realización del recorrido previsto y obligar al plan B por las playas de Vigo.

Durante la reunión de participantes en el Hotel Ciudad de Vigo (nuestra sede) se comentan las últimas recomendaciones y se nos da un parte meteorológico exhaustivo. Parece que las condiciones, aunque límites, permitirán la travesía. Coincidimos allí con Agurtzane Domingo que también nada con un objetivo solidario, dar a conocer el Síndrome de Williams, una enfermedad genética rara.

Cerca de 200 nadadores nos animábamos al desafío de nadar en las aguas frías (12º a 14º era la previsión) desde la Praia de Rodas en las Islas Cíes a la Praia do Vao, en Vigo, 10 kilómetros que se esperaban durillos, con olas de un metro y medio y vientos de hasta 25 nudos.

El 25 tocaba madrugar, desayunar potente y acercarse al puerto para embarcar rumbo a las Islas. Aparentemente el día estaba tranquilo.

Caritas de preocupación en el barco. Miradas por la proa hacia las Islas. El mar de momento se presentaba amable.

Pero llegando a la Praia de Rodas todo cambió. El viento soplaba fuerte del noroeste, el agua se había puesto brava con olas considerables.

La organización dudaba de poder dar la salida. Se retrasa una hora. Por fin, tras una reunión con todos los participantes, en la playa, explicando las condiciones en las que está el recorrido y las medidas de seguridad que se van a establecer, se decide comenzar la travesía, en grupos de ritmo homogéneos, y con la prueba neutralizada hasta el último avituallamiento.

El viento, las corrientes y sobre todo la temperatura del agua (una de las más bajas desde que se tienen datos) convierten la aventura en muy exigente.

De nuestro grupo Mikel y Ramón nadan un poco por delante. Roberto y Luis van emparejados buena parte de la primera mitad del recorrido. Nos juntamos todos en los agrupamientos que hace la organización, para controlar a todos los nadadores que se mantienen en el agua (finalmente completaron el recorrido 137 de los inscritos, muchos fueron retirados en los barcos; lo que da una idea de lo complicado de la situación).

 

Tras el último avituallamiento, hacia el kilómetro 8, Mikel tiene fuerza y se lanza a seguir los pies de los más rápidos. Roberto queda algo rezagado. Ramón, con ganas de exprimirse en los últimos kilómetros, debe ralentizar su marcha,  pues un nadador con dificultades le pide que le acompañe. Bravo por él y su deportividad y compañerismo. Luis (quizá escaso de entrenamiento en las últimas semanas) se retrasa algo más.

Vamos llegando a la meta: Mikel, después Roberto, Ramón (acompañando al chaval que venía con dificultades y que tuvo que ser atendido por la Cruz Roja)   y por fin Luis. Entretanto van llegando también otros amigos del Club Natación Menditxo y de Kedadas Solidarias.

 

Muy contentos con las sensaciones a pesar de las dificultades del desafío. Avituallamiento en meta bien merecido. Ducha y hacia el campo de futbol cercano, donde la organización ha preparado una comida para nadadores y acompañantes. Por gentileza de los organizadores colocamos nuestro stand informativo del reto deportivo solidario de  16km.unidos por el agua y repartimos trípticos informativos entre los presentes.

Un aplauso a la organización, por el mérito de saber asumir los riesgos pero con mucho sentido común y con un gran despliegue de medios, para mantener siempre la seguridad de los nadadores. Había 163 voluntarios!!! y éramos pocos más nadadores.

 

Tras el merecido descanso, a la tarde noche nos volvimos a reunir en el Puerto para tomar todos los participantes unas cervezas comentando las anécdotas del desafío.

 

Después rica cena en un restaurante de la parte vieja. Nos quedan muchas cosas por descubrir en Vigo, su ría y las Islas Cíes. Volveremos…

 

A la mañana siguiente, de vuelta hacia Vitoria, hacemos un alto en el camino, en el Lago de Sanabria, para, como no, nadar un poco en sus cristalinas aguas, rodeados de pececillos que no se inmutan a nuestro paso.

Gran fin de semana, donde todo ha salido a pedir de boca. Buen clima, Reto duro pero superado con buena nota y un plus de unión en el grupo (incluida la familia) que afronta el “sprint” final de este largo viaje hacia el estrecho con mucha confianza en conseguir todo lo soñado.

 

AQUÍ PUEDES VER EL REPORTAJE QUE REALIZÓ TELEDEPORTE.

 

 

 

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