NADAR BAJO ROCADRAGÓN (San Juan de Gaztelugatxe)

A veces las mejores cosas llegan de manera inesperada.

Durante el verano (existe en Euskadi?) nuestro objetivo es nadar larga distancia en mar, los cuatro juntos, para ajustar ritmos y acostumbrarnos a las distintas condiciones de olas, corrientes, mareas…

Hemos estado varias veces en la costa por Gipuzkoa y nos apetecía cambiar a Bizkaia. El día 1 de Julio pensábamos hacer algo por Gorliz o Sopelana y nos pusimos en contacto con los locales. Al final hablamos con Eneko que tenía pensada una ruta espectacular: Arribolas a Bakio, o viceversa, según las condiciones de viento y ola. Nos sumamos a la propuesta rápidamente.

La zona prometía algo espectacular. El entorno de San Juan de Gaztelugatexe, la isla de Akatxa, el cabo Matxitxaco, la playa de grandes bolas de piedra de Arribolas, las olas surferas de Bakio…

Cruzar los dedos para que el mar…o la mar, ese compañero/a que tanto nos gusta, pero que a veces nos lo pone difícil, nos permitiera realizar la ruta sin demasiadas dificultades. El sábado un día espectacular pero con grandes tormentas por la tarde. El domingo amanece con nubes y mar de fondo pero parece que se podrá nadar sin riesgos. En verano son frecuentes las tormentas y galernas por la tarde. Siempre hay que revisar bien el parte meteorológico y decidir con prudencia. Quedamos pronto en el parking de caravanas de Bakio: Mikel, Ramón, Eneko y Vicky, los nadadores y también están, como siempre en el apoyo logístico: Idoia, Akale, Arale e Isabel. Decidimos hacer el recorrido según lo previsto inicialmente: de Arrtibolas a Bakio.

En Arribolas ya hay unos cuantos coches de pescadores y buceadores. Nos apetece no usar neoprenos, la temperatura es agradable. Hinchar las boyas, bajar por las “bolas” de piedra hasta la orilla y dar al “on” del GPS. Estamos nadando.

Ola de frente no muy grande que se deja cabalgar a buena marcha hacia el cabo Matxitxaco. Decidimos disfrutar del día y no calentarnos con ritmos altos.

Pasamos el cabo y ya se divisa al fondo la isla de Akatxa y tras ella Gaztelugatxe. Emociona saber que en poco tiempo estaremos nadando bajo sus arcos.

El agua está cristalina, se ve el fondo de rocas y arena y algunos pececillos…

Pasamos entre Akatxa y la costa. Alguna foto, que el entorno lo merece, y seguimos hacia San Juan.

Estamos en un enclave espectacular y mítico. Cargado de leyendas y de historia. Recientemente ha subido su popularidad por haber salido (convenientemente tuneado) en la serie Juego de Tronos, como emplazamiento del Castillo de Rocadragón.

Según nos acercamos debajo de las imponentes rocas se oyen los tañidos de las campanas de la ermita de San Juan en lo alto. Pasamos bajo el arco mayor, donde la temperatura del agua desciende un poco y nos hace temblar. Quizás también es la emoción del momento. Hacemos varias paradas para empaparnos de la situación y de lo bello del enclave.

Salimos al otros lado, nos reagrupamos y vamos dirección a Bakio. Sus altos edificios se ven claramente al fondo, y se adivina la playa bajo los mismos.

Mikel aprieta un poco el ritmo y Ramón y yo nos vamos detrás de él. Pasamos junto a un banco de chicharros. La ola cruzada hace un poco “mareante” la natación. Ramón se desplaza bastante a la derecha y Mikel y yo nos pegamos mas a las rocas cercanas a la playa. Surfear las rompientes y hacer pie entre la multitud de bañistas y surfers que están hoy en Bakio. Bandera amarilla: ya parecía….

Salgo un poco por delante de Mikel y al poco Ramón está detrás nuestro. Vicky y Eneko han salido mas ala izquierda, con algún problemilla con las rocas, que se queda en una rozadura.

Ducha de agua dulce y enseguida encontramos a nuestros ángeles de la guarda, que nos esperan con toallas y ropa para cambiarnos y no quedarnos fríos.

Esto se merece primero unas cervezas y después un Txuletón. Reserva rápida de Eneko en un asador recomendado por unos amigos en Bermeo: Bengoetxe Erretegía. Menú espectacular con buena calidad y buen precio. Ramón y Roberto se piden un Txuletón que están de antojo (1.700 gramos de buena carne que se zampan entre los dos). Comentamos a Edurne, encargada hoy de servir la barra, nuestro proyecto solidario y dejamos varios trípticos en el restaurante.

Se confirma la previsión meteorológica y mientras estamos en el asador cae un tormentón impresionante y con mucho viento (no os olvidéis nunca de mirar la previsión, para no encontraros en una situación complicada)

Tras recuperar las calorías gastadas, visita a Mundaka, donde hay barracas, para que Arale y Akale disfruten, que se lo han merecido. Paseo por lo típico del pueblo, ya que Ramón no lo conoce y vuelta a Vitoria, cansados pero muy contentos de una jornada espectacular en todos los sentidos.

Estas kedadas para nadar en la costa, acompañados de las familias, nos unen cada vez más en un reto que estamos afrontando con mucha ilusión, con mucha energía y con mucho compromiso.

Habrá más; va a ser difícil superar lo de hoy, pero lo intentaremos.

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